miércoles, 9 de agosto de 2017

El cine, ¿amigo o enemigo?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches...
Hoy es miércoles y en Denia llueve, así que me he dicho "voy a escribir un post" al madrugar y dejar de soñar me he acordado de Richard Gere.
Sé que no tiene sentido, ninguno, pero mi mente funciona así; de repente me pone ideas y luego las entrelaza y eso ha ocurrido hoy. Día lluvioso y Richard Gere un post... No, húmedo no.
En muchas de mis historias hago referente a dicho actor en la película Pretty Woman y del daño que hizo al igual que el mundo de princesas de Disney.
Volvemos al post anterior sobre lo que la sociedad marca, ya que desde niñas nos ponen películas Disney como La Cenicienta (mujer limpiadora y esclava de su madrastra enamora al príncipe y viven felices) la verdad sería otra, que deja una casa para limpiar otra. Blancanieves se come la manzana prohibida y se queda dormida con siete tíos para ser "rescatada" por un príncipe que la besa por primera vez y ya la ama.
La Bella Durmiente se queda dormida a los 16 años tras tocar una rueda mágica, por no decir que era una malcriada que no quería acabar cómo Cenicienta y decidió dormir hasta que viniese el príncipe y la despertase con un beso. ¿Si no le hubiera gustado el beso se hubiese echado otra siesta hasta que viniese otro que luchase contra el dragón y le gustase más o se hubiera ido con los siete tíos de Blancanieves?

Como decía, desde niñas (mi generación es la de 1985) ya nos inducen a que sea un hombre quién salve a la mujer y que soñemos con cuentos de hadas que la única que ha podido hacerlo realidad ha sido Leticia, se casa con un príncipe y ahora es reina. ¿Cuántos sapos habrá besado?
Y por si no fuera suficiente crecemos, y al crecer tras una infancia Disney te encuentras con películas como Pretty Woman, un hombre rico rescata a la pobre chica de la calle subido en su corcel, digo limusina blanca. Muy guapo y muy rico.
Luego ves Dirty Dancing, una chica rica y con principios se enamora del "malote" tío bueno y sin dinero que ameniza tus vacaciones bailando.
El baile no puede ser más sensual, atractivo y sexual que no duda en aprender de un desconocido y que luego muestra sin pudor delante de los veraniegos en los que se incluye su padre.
Pero no podemos no hablar de una de las sonrisas más bonitas de Hollywood, Tom Cruise en Cocktail.
Repetimos la jugada de la niña rica que pese a llevarle la contraria a su progenitor se queda con el camarero de sonrisa bonita y viven felices para tomar chupitos el resto de sus días.
Me gusta porque ella deniega de su dinero, se queda con él aún a riesgo de que no vaya a funcionar el bar o a que el mundo de la noche es turbio y pueda tener más cuernos que un toro, pero de eso ya sabe porque ya se los puso y sólo tenía un chiringuito.

¿Por qué tiene que venir un hombre a salvarnos? Tal vez nos rompamos uñas, pero las tenemos para arañar.
¿Por qué en todas las películas o libros uno de los dos protagonistas es rico? Puede que en la vida real ocurran esas cosas, pero también la separación de bienes.
Una historia sobre el proletariado no estaría mal, personas normales, de la calle. Una panadera y un mecánico y nada de historias con las que puedes soñar porque realmente no vas por la calle te tropiezas y caes sobre los brazos de Bon Jovi.
Por otro lado pienso que nos escondemos en esa clase de películas y libros sabiendo que es imposible porque es otra manera de soñar, creer que se puede hacer realidad lo imposible.
Si hace quince años me hubiese encontrado con Tom Cruise y se hubiese enamorado de mí me habría decepcionado bastante después de saberse lo que se sabe de él. Mejor quedarme con él en mi pedestal de Top Gun y soñar que verlo en la realidad.
Pero, ¿nosotras estamos preparadas para la realidad?
Cuando terminamos de ver una película (en caso de tener pareja) o de leer un libro siempre comparamos la forma de tratar a la protagonista de cómo te tratan a ti.
Ficción pura y dura y os digo más, ¿para qué queremos un hombre o mujer perfectos si nosotros no lo somos?
Cuando haces de la otra persona alguien que no es acaba decepcionándote, al igual que nosotros a la otra persona.
Tal vez porque te han enseñado o has visto en películas que una buena esposa tiene que llevar a los niños al colegio, no puede negarle nada a su amado y le trae sus zapatillas y una cerveza al entrar por la puerta.
Nos creemos que eso está pasado y no; por desgracia en muchas casas se sigue creyendo que el hombre debe de trabajar y la mujer no debe de poder realizarse como persona más que ser creativa cocinando.

Claro que todas hacemos "¡ohhhh!" después de ver Pretty Woman y pedimos un Richard Gere, luego te das cuenta que sólo te lleva de compras si tenéis una boda porque el resto de los días llevas uniforme, ¿para qué necesitas tanta ropa? Si para limpiar te pones chándal y para correr nada porque no corres. El final de dicha película, en la actualidad, es que la empresa de Gere quebraría y Vivian (Julia Roberts) dispuesta a no volver a ver las calles de la misma manera, sino que los de la calle se giren para mirarla a ella. Mata a Gere con arsénico y cobra el seguro de vida para seguir viviendo bien su nueva vida.
Estas son gilipolleces que se me ocurren para hacer ver que todos los cuentos no acaban aunque pongan la palabra FIN, hay otras que nacen tras esas letras.

Leí el otro día la historia de una chica que había idealizado toda una vida con el chico que le gustaba y él sin saberlo, cuando por fin da el paso ella y tiene la suerte de no ser rechazada, descubre que nada tenía que ver con lo que ella había imaginado. El poder de la mente puede traicionarte creyendo que un hombre, o una mujer; pueden ser lo que tú quieres que sean y no siempre se tiene la respuesta correcta o la risa apropiada o el detalle que esperas.
Se trata de no esperar nada de nadie y dejar que sea la vida quien fluya y te enamores de la persona que tienes a tu lado por ser quién es, no por intentar ser una marca registrada o un Don Juan en potencia.
Quiero dejar claro que soy la primera que lee historias románticas (no creíbles) y la primera que en sus días bajos mira Pretty Woman, Cocktail o Cuando Un Hombre Ama a Una Mujer, entre otras.
Creo que para las personas racionales como yo es una manera de olvidar la verdad creyendo que existe el amor, ese amor dónde no se pelean o se arregla con una sonrisa. En la vida real, y no debería ser así, nos enfadamos mucho más siendo rencorosos y sacándolo en la siguiente pelea en lugar de disfrutar del momento, del abrazo y un beso al igual que lo hacemos saboreando el aroma de un café que ni si quiera te tomas porque llegas tarde a trabajar.
No nos levantamos dos horas antes para ducharnos y desayunar cereales, zumo y tostada; nos daremos con un canto en los dientes si desayunamos una barrita de cereales mientras bajamos las escaleras para que no se nos quede pegado en el culo.
La sociedad quiere que seamos estereotipos perfectos, yo me conformo con ser imperfecta y que me quieran por esas imperfecciones que complementan mis virtudes.
Eh, pero es mi humilde opinión, nada más.
Nos leemos en el próximo post y recordad, no idealicéis, mejor darse de bruces con la realidad que con una ficción subida en un pedestal.

jueves, 3 de agosto de 2017

Me gusta leer...

Buenos días, buenas tardes, buenas noches...
Hoy sí os dejo mi opinión sobre el último libro leído, No soy la Bella Durmiente.
En ebook tiene muchas faltas y no ortográficas, en lugar de poner Sofía, pone Solía pero son errores insignificantes que cortan un poco la lectura.
Una historia de piscineo y playa que no ha dejado ninguna huella en mí, una historia más con entresijos con un final esperado y predecible desde el primer capítulo.
Tal vez es lo que quieren todas, por eso es una historia romántica, pero a mí me gusta más que me hagan sufrir y no saber lo evidente.

La recomiendo para una tarde o dos pero para gustos los colores, tal vez a mí no me ha dicho nada y a otras sí, nunca se sabe.
Nos leemos en la próxima lectura.

miércoles, 2 de agosto de 2017

NoMo

Buenos días, buenas tardes, buenas noches...
Mi nuevo post será para hablarles de una noticia que parece un boom de temporada en lugar de una condición de vida.
Desde que nacemos nos dicen que las niñas de rosa, nos regalan muñecas para que vayamos ejerciendo de "madres" y poco a poco una sociedad nos dice lo que está mal o bien y hacer lo que hacen los demás parece que está bien visto cuando es lo que se espera de ti porque es lo "normal".
Lo normal es tener personalidad para hacer lo que uno quiere y cómo desee.
Estoy oyendo mucho esta semana hablar de las NoMo (No Mothers, No Madres) mujeres que han tomado la decisión de que no quieren ser madres tan sólo porque la sociedad se lo dice.
Hay muchas mujeres que no pueden y es muy cansado estar oyendo constantemente "¿Cuándo vas a tener novio, cuando vas a casarte, cuando vas a tener hijos?" Perdona, ¿Cuándo vivo?
Cuando somos pequeños quieren que seamos los más listos y empollones, hacemos extraescolares y dejamos de tener tiempo para jugar. Durante la adolescencia seguimos estudiando y haciendo lo que se espera de nosotros y después encontramos trabajo para seguir intentando realizarnos y superarnos poco a poco.
Conoces a un hombre y enseguida empiezan las preguntas de rigor, no importa que ese príncipe resulte ser sapo ni destiñan los cinco siguientes.
Siempre son las mismas preguntas para que una vez hagas el primer paso, te pregunten por el siguiente y así hasta que acabas la fase, mueres y por qué no puedes predecir cuando ocurrirá, sino también podrías contestar.
Esa clase de preguntas incomodan sobre todo a esas mujeres que no pueden, y las que no quieren no tienen porque decirlo porque es su vida.
Somos libres para no ser madres si no queremos, existe la adopción si a los cuarenta decidimos cambiar de idea o la gestación subrogada, pero no tenemos porque parir nosotras tan sólo porque la sociedad te dice que tienes que ser madre. Realmente nadie nos marca nada, pero nosotros parece que debamos hacer lo que se dice creyendo que es lo correcto.
Y ya no sólo en eso, un libro que leemos porque sea un boom y aunque no nos guste diremos que sí por miedo a decepcionar.
Pero, ¿Qué pasa si te decepcionas a ti mismo?
Cambiarnos el color del pelo porque nuestra actriz favorita lo ha hecho, comprarnos esa chaqueta porque todo el mundo la lleva. Ir de vacaciones a Túnez porque está de moda.
¿Cuándo hacemos lo que realmente queremos aunque no sea lo que se espera?
Creo que estamos en una época en la que llevar tatuajes en todo el cuerpo no implica que seas mala gente ni ir a misa ser buena persona.
Está más que demostrado que la sociedad en la que vivimos es bipolar, que se mueve por interés y conveniencia.
Parece que somos capaces de juzgar a las mujeres por amamantar en publico, por no querer tener hijos y por cualquier idea valiente que tengamos revindicar nuestros derechos o justificarnos por querer o no querer tener hijos. Tenemos miedo de perder nuestros trabajos por quedarnos embarazadas y aunque rindas más en el trabajo no asciendes porque creen que es incompatible con tu horario de maternidad.
No eres más mujer por ser madre ni por no serlo, simplemente eres tú.
Lo que pretendo decir con este post es que tengamos personalidad, que si nos gusta Jennifer Aniston y ésta no quiere tener hijos no significa que debamos hacer lo mismo. Significa que si tu reloj biológico no se ha encendido no tienes porque forzar el encendido, tal vez te gusten los niños, pero que los aguanten sus padres.
Cada uno debe hacer lo que quiere en cada momento, sin pensar en lo que dirán los demás, sino en lo piensa de sí mismo al hacerlo siendo consecuente con sus actos y pensamientos.
No es la definición gráfica de personalidad, pero es lo que pienso de quién la tiene. Es una persona libre que no le da explicaciones a nadie más que así misma.

No es mi opinión sobre éste libro, es mi opinión por lo que ahora llaman nueva moda pasajera NoMo cuando ha existido siempre. Mal visto y poco comentado ahora se hacen hueco para decir que no es necesario ser madre ni no serlo para ser mujer.